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ARTE Y FILOSOFÍA

 

"El Ángelus" de Millet, Dalí y el método paranoico-crítico

Por Héctor Daniel Vargas

El Ángelus, es una expresión de la devoción católica - según algunos historiadores - de origen franciscano, que tiene por objeto meditar sobre uno de los misterios fundamentales del Cristianismo: la Encarnación.

La estructura del piadoso saludo a la Virgen es sencilla y breve pues intercala algunos versículos bíblicos con tres Avemarías, por lo que es muy apropiada para la meditación cotidiana del creyente y un modo de consagrar su vida y su trabajo.

El testimonio documental más antiguo que se ha encontrado hasta el momento sobre la existencia de esta oración es un decreto del Capítulo General de la orden religiosa creada por San Francisco de Asís celebrado en Pisa – Italia -, en 1263 que fuera presidido por San Buenaventura.

Esta plegaria era frecuente en aquellas comunidades religiosas previo aviso de una campanada al finalizar el rezo matinal - Maitines – y después de Completas, por la noche que era y es aún la última oración de cada jornada. Muy pronto, por su simplicidad y la creciente devoción mariana, se popularizó. De tal manera que así como los frailes, también el pueblo cristiano comenzaba el día rezando el Ángelus.

A mediados del siglo XV el Papa Calixto III dispuso que diariamente entre Nona y Vísperas, es decir al mediodía, al son de una campana los cristianos recen el Ángelus en el lugar en el que estaban para obtener la paz ante el peligro inminente de una invasión por parte de los turcos.

En Francia, el rezo del Ángelus fue fomentado en 1472 por Luis XI y de allí se extendió lentamente al resto de Europa, al punto que en el siglo XIX era una expresión de la religiosidad popular particularmente en las zonas rurales.

“El Ángelus” también es el título puesto por Jean-Francois Millet a un pequeño cuadro al óleo que pintó entre 1859 y 1860. En el lienzo el artista reprodujo el momento en que una pareja de jóvenes campesinos está en actitud orante. El hombre y la mujer agachan piadosamente sus cabezas, tomando él su sombrero y llevando ella sus manos al pecho. A sus pies, entre ambos un cesto con patatas. A un costado de él y detrás de ella, elementos de labor. La escena se desarrolla al atardecer, razón por la cual las dos figuras quedan envueltas en zonas de luz y sombra respectivamente, inmersas en un contraste lumínico de gran belleza.

La pincelada es firme y segura al igual que el dibujo. Millet empleó colores suaves para el campo y más oscuros para los personajes y reprodujo la tierra trabajada, los elementos de labor y las vestimentas de los campesinos logrando un muy buen acabado. Es que siendo un pintor signado por la pobreza, convivió con ellos enriqueciéndose con su estilo de vida y costumbres, aprendiendo; pero también sufriendo los padecimientos propios de la vida rural.

El Angelus
“El Ángelus”, Jean-Francois Millet (1859-1860), Museo de Orsay, París – Francia.

“El Ángelus” es una de las primeras obras que el genial francés realizó al llegar a Barbizon y la crítica especializada muy pronto la consideró su obra maestra. Sin duda, es un ejemplo magnífico de la adhesión de Millet al realismo y de su acercamiento al impresionismo.

Este cuadro, de 55’5 por 66 cm, que hoy se disfruta en el Museo parisino de Orsay confirmó una temática del gran maestro por la que fue tildado por los críticos de ‘socialista’, calificación que le costó un breve exilio en Inglaterra. Desde su misma instalación en una de las salas de aquella exquisita obra del arquitecto Laloux en la orilla izquierda del Sena, fue objeto de la admiración y comentarios no solo de críticos de arte sino de algunos prestigiosos artistas, entre ellos Salvador Dalí.

Curiosamente una reproducción del cuadro de Millet colgaba en el pasillo de la escuela de Figueres a la que Dalí asistió de niño. Siendo joven aquella magnífica obra de arte se convirtió en el objeto fundamental del desarrollo de su método paranoico-crítico apareciendo a lo largo de su producción artística en la década de 1930 e incluso siendo adulto, en los años ‘60.

Cuentan que cuando el pintor catalán veía ‘El Ángelus’ se sentía invadido por una sensación extraña al punto de obsesionarse con el cuadro. Afirmaba ver más cosas en la composición. Luego, por conversaciones que mantuvo con un amigo de Millet, supo que el artista francés tapó el ataúd de un niño porque había caído en la cuenta que no sería del gusto de las nuevas modas parisinas.

La obsesión por esta obra se manifestó en 1932, cuando la imagen lo sorprendió según sus propias palabras “sin ningún recuerdo próximo ni asociación consciente que permitan una explicación inmediata”.(1)

Dalí relacionaba esa ‘aparición’ con el hecho que el cuadro hubiera sido salvajemente atacado y acuchillado por un demente el 12 de agosto de 1932. El agresor, que fue entrevistado por el psiquiatra Jacques Lacan, había dudado entre dañar la ‘Mona Lisa’, de Leonardo da Vinci; el ‘Embarque para Citerea’, de Antoine Watteau o la pintura de Millet.

El pintor catalán dijo entonces que “Esa imagen constituye una representación visual muy nítida y en colores. Es casi instantánea y no da lugar a otras imágenes. Yo siento una gran impresión, un gran trastorno porque, aunque en mi visión de la mencionada imagen todo “corresponde” con exactitud a las reproducciones que conozco del cuadro, ésta se me “aparece” absolutamente modificada y cargada de tal intencionalidad latente que ‘El Ángelus’ de Millet se convierte “de súbito” para mí en la obra pictórica más turbadora, la más enigmática, la más densa, la más rica en pensamientos inconscientes que jamás ha existido”. (2)

En carta a J.V. Foix fechada el 11 de agosto de 1933, le manifestó:

“En el Cap de Creus, angustiosamente desfiguradas por la erosión, puede distinguirse todavía la pareja famosa de El ángelus de Millet esculpida en dimensiones colosales a la entrada de Francalos”. (3)

En 1933 Dalí, liberando las imágenes que lo asediaban pintó dos obras vinculadas al tema que lo atraía reincidentemente. La primera de ellas se llamó “El ‘Ángelus’ arquitectónico de Millet”.

El " Ángelus" arquitectónico
El " Ángelus" arquitectónico de Millet, Salvador Dalí (1933), MNCARS, Madrid – España.

La segunda obra se tituló “Gala y ‘El Ángelus’ de Millet precediendo la llegada inminente de la anamorfosis cónicas”.

Gala y "El ángelus"
Gala y "El ángelus" de Millet precediendo la llegada inminente de las anamorfosis cónicas (1933), National Gallery of Canada, Ottawa – Canadá.

Simultáneamente el tema es un componente destacado de las veinticinco ilustraciones que Dalí hizo para ‘Los cantos de Maldoror’, editado por Skira al año siguiente.

Dalí consideraba que el lienzo de Millet era el equivalente pictórico del famoso símil de Lautréamont: la tierra arada corresponde a la mesa de operaciones, la horquilla clavada en tierra, al bisturí, y el hombre y la mujer al paraguas y a la máquina de coser (ambos símbolos surrealistas). Esto le permitía exclamar: “‘El Ángelus’ de Millet, hermoso, como el encuentro fortuito, en una mesa de disección, de una máquina de coser y un paraguas”. (4)

Los cantos de Maldoro
Ilustración de Salvador Dalí para ‘Los cantos de Maldoror’ – capítulo VI, editado por Skira en 1934.

También en 1934 culminó otras dos obras a las que tituló “Atavismo del crepúsculo” y “Vestigios atávicos después de la lluvia”.

Atavismo del crepúsculo
Atavismo del crepúsculo, Salvador Dalí (1933-34), Kunstmuseum Bern, Berna – Suiza

Lo cierto es que la obra emblemática del famoso pintor realista francés volvería a reiterarse varias veces más en la producción daliniana. En 1935, después de casi dos años de elaboración, terminó “Reminiscencia arqueológica de ‘El Ángelus’ de Millet”, un óleo sobre tabla de 32x39 cm. que actualmente se exhibe en The Salvador Dalí Museum de San Petersburgo como parte de la colección Morse. Dalí detalla esa escena en un libro que terminó de escribir por entonces pero que recién se publicó en 1963:

Vestigios atávicos después de la lluvia
Vestigios atávicos después de la lluvia (1934), Perls Galleries, Nueva York – EUA.

"Durante una breve fantasía a la que me había abandonado [aprox. 1932] en una excursión al Cabo de Creus, cuyo paisaje mineral [al N.O. de Cataluña] constituye un auténtico delirio geológico, imaginé, talladas en las rocas más altas las esculturas de los personajes de El Ángelus de Millet. Su situación espacial era la misma que en el cuadro, pero estaban totalmente cubiertos de fisuras. Muchos detalles de las dos figuras habían sido borrados por la erosión, lo cual contribuía a remontar su origen a una época muy remota, contemporánea al mismo origen de las rocas. Era la figura del hombre la más deformada por la acción mecánica del tiempo; sólo quedaba de él el bloque vago e informe de la silueta que se convertía por ello en terrible y particularmente angustiosa". (5)

Reminiscencia Arqueológica de ‘El Ángelus’ de Millet
“Reminiscencia Arqueológica de ‘El Ángelus’ de Millet” (1933-35), Salvador Dalí, SDMSP, San Petersburgo – Rusia.

Es opinión de algunos estudiosos del psicoanálisis que ‘El Ángelus’ de Millet para Dalí está relacionado con el mito de los padres que devoran a sus propios hijos: Saturno, Abraham, Javeh (al entregar a Jesucristo) y Guillermo Tell. Algunos de estos mitos los había utilizado para referirse a la difícil relación con su padre y con su hermano muerto. (6)

Según esta disquisición, Dalí efectuó una lectura a través de un proceso de interpretación paranoico-crítica provocada por fantasías, visiones y numerosos encuentros (apariciones) de la imagen de Millet en la cultura popular.

Para el artista plástico catalán, el cuadro de Millet oculta un significado que se relaciona con la castración y la muerte. Utilizando teorías freudianas, Dalí interpreta la menor dimensión de la figura masculina de la obra como una prueba de la agresión femenina. Compara la figura de la campesina con la hembra de la mantis religiosa (insecto conocido también como «santateresa»), que devora al macho después de la cópula. La carretilla es interpretada como una imagen de sumisión sexual, y el cesto que está en el suelo entre los dos campesinos que rezan, como una alusión al sarcófago del hijo muerto.

Tal era su obsesión que Dalí consiguió se hiciera un análisis por rayos X del cuadro de Millet y se descubrió que debajo del cesto con patatas había un dibujo precedente que no se distinguía con claridad. Interpretó que era un ataúd infantil. En principio, entonces lo que el artista francés había representado era la muerte de un niño, hijo de dos jóvenes campesinos enterrado en medio del campo sin más presencia que la de sus padres y los inertes elementos de trabajo. Dalí lo consideró una prueba de su teoría. Para su interpretación se basó en el ensayo Da Vinci y ‘Un recuerdo infantil de Leonardo Da Vinci’ de Sigmund Freud. Es decir, sin detenerse en los detalles biográficos de Millet, exploró sólo su carácter simbólico.

El cuadro, según Dalí, explicaba también su propia sexualidad. Como parte del proceso de interpretación de esa obra, narró un sueño en el curso del cual visitaba con Gala el Museo de Historia Natural de Madrid. En el centro de la Sala de Entomología vio una gran escultura que, según él, representaba las dos figuras del cuadro de Millet. A la salida, Dalí sodomizó a Gala “de una manera rápida y en extremo salvaje, rabiosa. Los dos nos deslizábamos en un baño de sudor, al término asfixiante de aquel crepúsculo de verano ardiente en el que ensordecía el canto frenético de los insectos”. (7) También aclaró que, cuando era adolescente, sentía un gran terror hacia el acto amoroso y que fue la aparición de las figuras del Ángelus de Millet en el sueño las que hicieron despertar en él y en Gala sus instintos: “siempre había pensado que el destino del macho de la mantis ilustraba mi propio caso frente al amor”. (8)

Otro detalle significativo es que en algunos trabajos de Salvador Dalí se observa una aguja que se yergue de la figura femenina y que podría ser la aguja de una máquina de coser. La figura masculina, en cambio, se la imagina Dalí sumergida en leche tibia y es, según manifestó “la imagen del hombre engullido, ahogado, muerto en el elemento materno, dentro de la tibieza materna, y esa tibieza corresponde al aspecto deseable que nos revela el erotismo originario y temido”. Dalí se identifica así con la figura masculina de El ángelus, expuesta a la aniquilación, a ser devorada por la madre. (9)

En 1935 el tema de Millet reaparece en Dalí al pintar “El Ángelus de Gala”.

El ángelus de Gala
El ángelus de Gala (1935), MOMA, Nueva York – EUA.

Al año siguiente nuevamente plasma su obsesión por Millet en el óleo al que tituló “Pareja con las cabezas llenas de nubes”.

Pareja con las cabezas llenas de nubes
Pareja con las cabezas llenas de nubes (1936), Museum Boijmans Van Beuningen, Rótterdam – Holanda.

Siendo adulto, Dalí recupera el mito de ‘El Ángelus’ de Millet al pintar “Retrato de mi hermano muerto”.

Poco después, exactamente dos años más tarde, en 1965 terminó un cuadro al que denominó “La estación de Perpiñán”, donde hace su reinterpretación desde la madurez, poniendo más énfasis en la figura del hijo sacrificado, al fundirlo con la crucifixión.

Retrato de mi hermano muerto
Retrato de mi hermano muerto (1963), SDMSP, San Petersburgo – Rusia.
La estación de Perpiñán
La estación de Perpiñán (1965), Museum Ludwig, Colonia – Alemania.

Sin duda que resulta apasionante el itinerario que nos lleva de Millet a Dalí, un trayecto artístico que nos acerca a la reflexión sobre la vida y la muerte y nos sumerge en los insondables pasos de la mente humana sin descuidar la belleza.

 

Buenos Aires – Argentina, 2008

NOTAS:

  1. El mito trágico, 27.
  2. Ídem.
  3. SDF, 105: “A Cap de Creus esgarrifosament desfigurats per l'erosió, pot distingir-se encara la parella famosa de ‘L’àngelus’ de Millet esculpida amb dimensions colossals a l'entrada de Francalos.”
  4. MT, 169.
  5. MT, 33.
  6. Dalí tuvo un hermano que murió poco antes de cumplir los dos años y antes de nacer él. Se llamó también Salvador y, según el pintor, esto le creó una gran angustia. En el libro "Confesiones Inconfesables" acusó a sus padres de cometer un "crimen subconsciente" al ponerle el mismo nombre que a su hermano muerto. Así, su lucha fue, desde pequeño, reconquistar sus derechos, llamando la atención constantemente y justificó el haber recurrido al narcisismo. Por otro lado, su identificación con el hermano muerto lo aproximó al sentimiento de lo putrefacto y a su obsesión por los gusanos.
  7. MT, 83.
  8. MT, 87.
  9. MT, 105-9.

FUENTES:

  • DALÎ Salvador, "El mito trágico de ‘El Ángelus’ de Millet" (Fábula), editor Jean-Jacques Pauvert, Francia, 1963. Edición en español ampliada y supervisada por el autor, Tusquets Editores, Barcelona – España, 1978, reeditada en octubre de 2002 y 2004.
  • BOU Enric, Daliccionario. Objetos, mitos y símbolos de Salvador Dalí, Madrid - España, 2004.
  • PARINAUD André, "Dalí. Confesiones Inconfesables recogidas por André Parinaud", Ed. Brughera, Barcelona – España, 1975. Salvador Dalí, Confesiones inconfesables, en Obra completa, vol. II («Textos autobiográficos», 2), Barcelona, Ediciones Destino, 2003.

 

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