Medioambiente y la necesidad de un nuevo paradigma
por Marian Barjak
Día a día, aparecen informes sobre la problemática del medioambiente, ya sea a nivel zonal como global, en casi todos los medios masivos de comunicación, mediante los cuales los organismos internacionales como la OMS, Greenpeace, etc., intentan lograr que los estados de todo el mundo tomen parte “activamente” y no solo a través de políticas diplomáticas, a fin de encontrar una solución.
El hecho es que hombre y ambiente constituyen un binomio indivisible y es más, el hombre depende totalmente del ambiente para su supervivencia, y no al revés.
Los informes de dichos organismos son desoladores. Estamos camino a un nuevo mundo, y este no será precisamente el paraíso, a menos que cada uno de los habitantes de este planeta tomemos conciencia y nos planteemos la urgente necesidad de una nueva visión de la verdadera realidad del hombre.
Es necesario el progreso; la tecnología ha solucionado gran cantidad de inconvenientes en todos los campos, y nos ha otorgado una calidad de vida que nuestros bisabuelos jamás hubieran soñado. Pero es realmente “económico” el razonamiento que nos lleva a “mejorar” supuestamente nuestra vida? Cuánto perderemos, solo para ganar algo hoy?
Ha llegado el momento en que, a pesar de no estar ya a tiempo de revertir la situación a la que nos referimos a corto plazo, nos concienticemos, y esto no solamente implica una “adhesión”, una “donación”, “obras de caridad”, “presupuestos a nivel gubernamental” ni “largas conferencias”, sino que debe comenzar un cambio a nivel individual, y esto está relacionado a los “valores” que debemos tener como individuos.
Es un error ver este problema a nivel provincial o nacional, puesto que las alteraciones al ecosistema influencian las zonas aledañas y viceversa.
En este mundo “globalizado” en el que nos toca vivir, es decepcionante observar que la gran diversidad de temas que atañen al medioambiente, no se hagan ver a la población como un engranaje, en el que cada una de las partes no solo está contenido en el todo, sino que lo afecta sin poderlo evitar.
La especialización ha llegado también a este punto y así, escuchamos hablar respecto de la deforestación, de la falta de agua dulce, de la desertificación progresiva, de las pandemias, de la desnutrición tanto infantil como adulta, etc., cuando en realidad deberíamos hablar de: si hay deforestación, habrá inundación; si hay inundación habrá enfermedad, y así sucesivamente.
Llegó el momento de un cambio de paradigma, en el que “ciencia” y “conciencia” deberán caminar juntos, y no esperar que la selección artificial a la que nos ha llevado la diferenciación económica y social hagan, como en la teoría de la selección natural, que el más adaptable al medioambiente (léase: el que mejor posibilidad económica tiene) sobreviva en el futuro, sino que “todos”, y las futuras generaciones, podamos tener el derecho a una mejor calidad de vida y de supervivencia.